
El secreto detrás del testamento de Jolie
Después del funeral de su esposa, Nick llegó a la notaría acompañado de su amante. Estaba convencido de que se convertiría en el único heredero de la gran fortuna de su difunta mujer, Jolie. Sin embargo, lo que estaba por descubrir lo dejaría completamente en shock.
Nick se había casado con Jolie tres años antes. La realidad era que jamás se habría fijado en ella si no fuera por el enorme patrimonio que heredó tras la muerte repentina de su padre, un empresario muy respetado. Jolie, joven e ingenua, cayó rendida ante las promesas románticas de Nick, sin sospechar que él solo buscaba aprovecharse de su vulnerabilidad y riqueza.
Durante los primeros meses, Nick se mostró como el esposo ideal: atento, protector y cariñoso. Pero todo era una fachada. Su verdadero objetivo era apoderarse del dinero y vivir cómodamente a costa de su esposa. El único obstáculo en su plan fue el padrino de Jolie, el señor Chinland, quien la convenció de firmar un acuerdo prenupcial que limitaba los derechos de Nick sobre la herencia.
Aunque ese contrato impedía que Nick reclamara el control total de los negocios familiares, él seguía creyendo que su matrimonio le aseguraría acceso a las finanzas de Jolie. Sin embargo, también se equivocó en eso: Chinland supervisaba personalmente las cuentas de la joven y vigilaba cada movimiento de Nick, lo que lo dejaba con un presupuesto limitado.
Con el paso del tiempo, Jolie enfermó gravemente. Lo que ella pensaba que era estrés y cansancio resultó ser un diagnóstico devastador: cáncer. Luchó por casi dos años con tratamientos dolorosos, pero su salud fue deteriorándose. Durante ese periodo, Nick no mostró verdadero interés en cuidarla. Su atención estaba puesta en esperar el momento en que heredara todo lo que ella poseía.
Lo que Nick nunca imaginó fue que Jolie, aun con su cuerpo debilitado, conservaba una mente clara y una fuerza admirable. Sabía perfectamente quién era su marido y qué intenciones ocultaba. Por eso, antes de morir, preparó un plan meticuloso para asegurarse de que su esfuerzo y el legado de su padre no quedaran en manos equivocadas.

El día de la lectura del testamento
Nick acudió a la notaría acompañado de Shirley, su nueva pareja. Estaba seguro de que, por ley, recibiría todo lo que pertenecía a Jolie. Para su sorpresa, también asistieron el señor Chinland y Kurt, un amigo cercano de la familia. Kurt no estaba solo: empujaba un cochecito con un bebé dentro.
Intrigado, Nick no entendía qué hacía ese niño allí. Minutos después, el notario comenzó a leer el documento que cambiaría todo. Jolie había dejado escrito de manera clara y contundente: “A mi esposo Nick, lo excluyo de toda herencia.”
El impacto fue brutal. Nick apenas podía creer lo que oía. Pero la sorpresa no terminó ahí. El notario continuó: todos los bienes y propiedades de Jolie pasaban directamente a su hijo, un bebé de nombre Robert, con Kurt y el señor Chinland como tutores legales.
Nick gritó que era imposible, que Jolie nunca había estado embarazada. Fue entonces cuando Chinland le explicó que, gracias a tratamientos médicos modernos, Jolie había conservado sus óvulos antes de enfermarse, y con la ayuda de Kurt pudo cumplir su sueño de ser madre. Ese bebé era, sin lugar a dudas, su hijo biológico.
La caída del impostor
La humillación de Nick fue pública. No solo quedó fuera del testamento, sino que su amante Shirley también lo abandonó poco después. El hombre que había soñado con una vida de lujos se encontró viviendo en un pequeño apartamento, rodeado de botellas vacías y sin nadie que lo apoyara.
Su frustración se convirtió en obsesión. Incapaz de aceptar la derrota, ideó un plan oscuro: quería vengarse de Jolie arrebatándole lo más valioso que había dejado, su hijo. Llegó incluso a vigilar los movimientos de la familia y planear el secuestro del pequeño Robert. Sin embargo, su plan se derrumbó gracias a la intervención inesperada de un guardabosques que lo sorprendió en pleno intento. Nick terminó arrestado y, tiempo después, condenado a prisión.
Un legado de amor

Mientras tanto, el pequeño Robert crecía rodeado de cariño. Kurt y el señor Chinland cumplieron la última voluntad de Jolie: criar al niño con amor, enseñándole los valores de honestidad y respeto que ella defendió hasta su último día. Jolie no solo se aseguró de proteger su fortuna, sino también de garantizar que su hijo estuviera a salvo de la avaricia de su propio esposo.
Con el tiempo, la historia de Jolie se convirtió en un ejemplo de fuerza y dignidad. A pesar de la enfermedad y la traición, logró dejar un legado de amor y justicia. Su plan no solo protegió a su hijo, sino que también desenmascaró al hombre que nunca la amó de verdad.
Nick, por su parte, terminó pagando un alto precio por su ambición desmedida. Pasó de soñar con ser un heredero millonario a convertirse en un prisionero olvidado, recordado solo como el esposo que intentó aprovecharse de una mujer en su momento más vulnerable.
La historia de Jolie nos recuerda que la verdadera fortaleza no está en la riqueza material, sino en la capacidad de proteger lo que amamos con valentía. Ella, incluso en sus últimos días, demostró que el amor de una madre puede más que cualquier ambición egoísta.